Valencia, marzo 16 (REDACTA).-el ser humano irrumpe en entornos naturales, los parásitos y vectores que hacen vida allí reaccionarán contra el invasor. La imprevisión urbanística tuvo un episodio en El Pueblito y alecciona que enfermedades como la leishmaniasis pueden ser una terrible consecuencia de romper con el equilibrio ecológico.
El trabajo “Leishmaniasis tegumentaria americana en el caserío El Pueblito, parroquia Belén del municipio Carlos Arvelo. Estudio de tres años”, ganó el pasado 10 de marzo el premio Luis Pérez Carreño 2010, que otorga el Colegio de Médicos de Carabobo a la mejor investigación del año en la región.
Eusebio Plasencia, dermatólogo con maestría en Medicina Tropical, encabezó el estudio en compañía de Xiomara Aponte, Elizabet París, Neudo Matos y Raúl Fachín Viso. Los médicos detectaron el primer foco en abril de 2007. Ese año cerró con 24 casos, el siguiente con 10 nuevas infecciones y 2009, con otras 21. La vigilancia no ha cesado y el brote está controlado.
“Los organismos que velan por los asentamientos urbanos tienen que conocer los focos de infección para que no se repita esta situación”, observa Plasencia. Lo curioso es que por primera vez en El Pueblito (sur de Carabobo) hubo brote de la enfermedad. Siempre se dan en la vertiente norte de la entidad, en caseríos como Patanemo, San Esteban, Morón, Goaigoaza, Urama y Canoabo.
El Pueblito (150 moradores, sin contar las invasiones periféricas) es básicamente cafetalero, con viviendas de techos de palma y escasez de servicios, describe Xiomara Aponte, micóloga y directora de Saneamiento Ambiental del estado.
Los investigadores viajan quincenalmente a Güigüe a examinar a los pacientes. “El tratamiento es largo y el número de recaídas es relativamente alto”, detalla Plasencia. Insalud ha financiado el trabajo.
Fuente: Prensa Insalud |